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24-08-2007

Pregón de las fiestas de San Bartuelo de Miranda.

Pregón

Noticias Alcalde de Belmonte de Miranda

Alcalde de Belmonte de Miranda

Pregón de las Fiestas de S. Bartuelo de Miranda.

MIRANDA, pedazo del municipio de Belmonte. Si los paisajes de Asturias son hermosos, los de esta zona merecen con justicia calificarse como sublimes. Es sorprendente ver la acantilada piedra del monte Pedrorio, en cuyo paso por el ?Camín de la Mesa? sufrieran los moros la derrota inlutus. Así como ver en sus bases las aguas cristalinas del Pigueña y del Narcea crujiendo sus cauces, donde se baten los salmones, las anguilas y las truchas que los pululan. Varios son los cotos salmoneros de los que puede presumir el Narcea a su paso por Miranda: ?Barzana?, ?Villanueva?, ?Las Mestas?, ?La tea?,?Juan Castaño?, o ?La LLonga?.

Y como no destacar también la riqueza que encierra esta tierra, coronando encima de Castañedo un Courio con oro en sus entrañas, el cual, en la actualidad, está rodeado por varios molinos de viento que guardan su grandeza.

Y su juventud... Una juventud muy dada a la galga, siendo uno de los platos favoritos de esta galga el ?Tocín de Cuneta? o el tirar voladores en dirección a Laneo cuando se celebran las fiestas de la Llonga a Páramo

Sin duda la Ría Miranda conforma la esencia de nuestro concejo. En sus veigas, así como en sus gentes, se acuña y reluce nuestra historia como municipio y como pueblo. Para comprobarlo podemos iniciar un recorrido histórico por sus localidades, por sus gentes y por nuestros recuerdos.

Podemos empezar nuestro camino por Silviella, la que fuera antigua capital de Miranda. En ella destacan su Central Eléctrica, el área recreativa de ?las filanderas? donde los salmones tratan de remontar el cauce en busca de las aguas frías y cristalinas del Pigueña, o el hermoso pueblo de ?Bello?, a su izquierda, cuna de emigrantes. Emigrantes como Alonso de Bello, comerciante en el Perú, emparentado con los Cienfuegos de Agüerina y los Begega-Florez.

Si visitamos en la actualidad silviella nos encontramos con nombres que aún perduran de tiempos pasados: ?La carcel?, ?el mercau?, son edificios que un día fueron dependencias municipales.

Cerca de Silviella nos encontramos con ?la Viña?, lugar de viñedos donde toma el nombre. Menes, con Hidalgos notorios como Luis de Menes que mantuvo pleito con el corregidor Rodrigo Davalos.

Más arriba se encuentra Leiguarda, con notables hidalgos, ?Los Leiguarda? e Inclán Leiguarda ? Arango y Fernández de Leiguarda. Destaca Menen Analso por ser el primero en llevar el apellido de Miranda.

Bermudo II y su mujer Elvira donan esta localidad con el nombre de Legorda a la Iglesia de Oviedo el 2 de Septiembre del año 922.

Hay otro importante vecino, Pedro Fernández de Leiguarda, que en el año 1644 fue regidor y alcalde mayor de la ciudad de Oviedo.

En torno a los orígenes de Leiguarda hay una leyenda según la cual un mayorazgo del linaje del palacio se casó con una hermosa mora previa condición de que esta renunciase a su religión mahometana y prometiese guardar la ley cristiana. Es por ello que al Palacio de Leiguarda se le llama ?la casa de la condesa de mora?.

Caminando llegamos a la curva del Arreondo. Allí encontramos la casa de Fontoria. Casa hecha de piedra, conservada en buen estado, que en el pasado pertenecía a los Cienfuegos de Agüerina y que los vecinos de Abango tenían que llevar a su panera las rentas. Además de este linaje en Fontoria estaban los Pola.

Siguiendo el camino llegamos al puente de San Martín, construido en la fábrica de Mieres en el año 1883. A la derecha San Cristobal con sus empinadas, la casa la abuela, el Piñeiro, la llerona, o la capilla de S. Martino, recientemente reformada.

El Puente de S. Martín gracias a sus truchas y salmones consigue que sea denominado por los pescadores, con razón ?paraíso de los pescadores?.

El puente de S. Martín evoca un glorioso recuerdo de la guerra de la independencia. Era el 2 de Junio de 1.809 cuando se cubrían de gloria los soldados asturianos al mando del teniente general D. Pedro de Barcena venciendo al General francés Bartherlemg. Gracias a la estrategia de Barcena y del Doctor Arango, desde Carpiana veían llegar al enemigo desde la casa el fuejo hacia el Puente San Martín. Y con fuego certero consiguieron detener las avanzadillas enemigas. No se sabe, con seguridad, a cuanto ascendió la pérdida del enemigo, algunos la hacen oscilar entre 70 y 80 muertos.

Siguiendo por el puente San Martín, caminando por la margen izquierda del Pigueña nos encontramos con Oviñana. Se la sitúa en un documento entre el Narcea y el Pionia y aparece como una donación que le fue confirmada por Fernando II en 1.163. Una Yugeria de esta villa se dió en 1.163 en usufructo a Menendus Suáriz de Lodón, en contraprestación a otra en Lorero a Menendus Suáriz, con su capilla de las Nieves.
Los López Cañedo y los Begega poseían la mayoría de las propiedades del pueblo aguas abajo de Villanueva.

En el extremo norte del concejo nos encontramos con Santa María de Castañedo. Dice la historia que este pueblo quedó sepultado pereciendo todos sus habitantes sin quedar el menor rastro por haberse derrumbado la próxima montaña. Un tremendo estruendo que fue acompañado de grandes ruidos subterráneos, tal y como dice el padre Gaspar de Ibarra de la compañía de Jesús en relación a este caso tan raro y portentoso acaecido en el mes de marzo de 1644. Y no es de extrañar pues en épocas recientes sufrieron inundaciones.

Otro de los pueblos es San Martín de Lodón. Francisco Gómez de Arévalo, rey de armas del Rey Carlos II, dice:?en el lugar de Villaviciosa y en el sitio que llaman de Pumarada en el concejo de Miranda, ribera del río Pigüeña y Narcea, hay una casa y familia de buenos infanzones, hidalgos que se apellidan Pumaradas. Son tan antiguos como las mismas montañas, pues no se conocen su origen, más dicen algunos autores que son los restauradores de esta tierra y que en tiempo de rey D. Alfonso ?el casto?, le siguieron los de esta familia en las diferencias que tuvo con su pariente el rey Mauregato cuando le quitó el reino y les obligó a refugiarse en estas tierras de monjes Benitos.

A continuación llegamos al pueblo de Longoria. El nombre proviene de Alonzo Longoria, señor de las casas de la Pontiga. Familia que emigró, a mediados del siglo XVIII, a México. Ilustre apellido que llega hasta nuestros días. Podemos destacar entre personajes recientemente famosos que tienen sus origines en el pueblo de Longoria la famosa actriz Eva Longoria.

Lorero, heredad poblada con hórreos, casas, dos bueyes y dos vacas que Menendo Suárez donó al monasterio.

Llegamos a San Bartolomé de Miranda, de hermoso valle recortado simétricamente. En su iglesia parroquial dos capillas: la virgen de la Soledad y la virgen del Socorro, con inscripciones de Alfonso Fernández González de Sierra y otra con armas de la casa de Longoria, realizadas a encargo de D. Alfonso Fernández de la Pontiga en el año 1674.

Hoy celebramos San Bartuelo, fiesta familiar y parroquial donde predomina la convivencia y el jolgorio.

Pumarada, con sus barrios: La Mata y Meirei. Apellido ilustre de la zona cuyo escudo podemos encontrar junto al de Los Longoria en la iglesia de San Bartuelo.

Y Cutiellos con sus barrios Bustel, La cuesta y Los Valdeses, donde antaño se hacía la ?gira? a la que acudían vecinos y vecinas de casi todas las casas de la parroquia. Día en el cual subían a celebrar con grandes empanadas y tortillonas, regadas con abundante sidra, en carros del país donde relinchaban las ruedas. Con el progreso los vecinos subían con tractores engalanados.

No quiero finalizar sin mencionar a otros amigos entrañables, belmontinos de pro, que hoy no están con nosotros y que quiero recordar: Raúl, Quinín, Piqueiro, Renato, Ramón, Manolo Arango, que en sus años mozos, con sus bicicletas, recorrían las fiestas del municipio.

En nombre de ellos quiero recordar al resto de vecinos de Miranda, que siempre mantuvieron los lazos de unión con la capital del municipio.

Y como estamos en fiestas, quiero pronunciar el mejor eslogan publicitario de Miranda. Eslogan publicitario que inventó Lico: ?Los dolores de miranda no necesitan propaganda?.
Pues ni las naranjas, que la reina Isabel I de Inglaterra pedía de postre, ni las fabas, suculento manjar apreciado en las mejores mesas de fama, necesitan publicidad.
Si la naturaleza, con su río salmonero el Narcea, campeón de salmones, se sirve en plato.... para qué más.
Como estamos en Miranda y sidra quiero escanciar con este poema quiero terminar.

Sidra, bendita seas, ora en chorros aurinos
de las botellas saltes a vasos cristalinos,
ora a tarreñas rudas de metales cetrinos,
ora a los frescos labios de Nidia purpurinos.

Bendita sea tu espuma, cual mexar de angelinos
de dulce y rumorosa; benditos gorgorinos
que de la voz de Nidia humedecéis los trinos.
Benditas las manzanas y sus jugos divinos.

Bendita sea la sidra, pues que a la gaita dota
de vibraciones celtas y da al cantor la nota.
Bendito el ijujú que a su conjuro brota.

Bendito viaje, neña, al que al astur bebida
tu cuerpo todo sed a mi salud convida;
benditos su trayecto, su entrada y su salida.
¡ Puxa San Bartuelo!. ¡Puxa las fiestas Belmontinas!


Belmonte de Miranda a 23 de Agosto de 2007.

Roberto Pérez López.
Alcalde de Belmonte de Miranda.











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