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18-07-2007

Belmonte recupera su población osera y en quince años alcanza los 18 ejemplares

Los furtivos mataron en 1992 a la última hembra reproductora del concejo, donde ahora ya habitan cuatro

Fuente: FAPAS

Belmonte se está convirtiendo en uno de los paraísos oseros de Asturias. En 1992 la última osa reproductora de Belmonte murió abatida por los tiros de cazadores furtivos en el monte Courio. Con esta muerte desapareció la reproducción osera en uno de los puntos de distribución del oso pardo más norteños, en una esquina del concejo de Salas, enclavado en unas montañas que mayoritariamente forman parte del concejo de Belmonte de Miranda. Sin embargo, los osos han vuelto a colonizar Belmonte y, según asegura el Fondo Asturiano para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas), en los montes del concejo viven ya dieciocho ejemplares y, de ellos, al menos cuatro son osas reproductoras.

Según el Fapas, «desde finales de los años noventa los osos se han afianzado cada vez más, llegando incluso a estar más presentes en Belmonte que en los territorios que hoy constituyen una importante área protegida como parque natural y reserva de la biosfera», en alusión a Somiedo. Para afianzar sus aseveraciones, la asociación conservacionista asegura que «entre los años 2005 y 2006 se han podido detectar cada año no menos de dieciocho osos diferentes transitando por las montañas de Belmonte, de los cuales al menos cuatro ejemplares son osas reproductoras que periódicamente consiguen introducir nuevos osos en el territorio». Para el Fapas, el secreto del éxito está en las propias características del concejo.

Belmonte de Miranda es un territorio donde se combina la presencia de sierras montañosas con valles profundos cubiertos de densos bosques de castaño, un hábitat ideal para que los osos consigan los dos elementos que necesitan para sobrevivir: el refugio y el alimento.

Esas dos condiciones han hecho posible que actualmente este concejo esté considerado como uno de los de mayor valor ecológico y, a la vez, un punto estratégico en la conservación del oso pardo en la cordillera Cantábrica. La población de oso pardo, aunque en peligro de extinción, sigue una tendencia creciente de mejora. Cada vez hay más osos en los montes asturianos y, según datos del último censo oficial, unos 130 ejemplares de oso pardo están repartidos en dos núcleos que cada vez están más cerca de quedar conectados entre sí. Los casi 130 ejemplares existentes implican que en los últimos 17 años la población de oso pardo cantábrico se ha incrementado en un 70 por ciento.

El futuro del oso depende de la reproducción, y cada vez hay más osas reproductoras y más crías. Según los últimos censos, en la población occidental existen con seguridad 12 osas que tienen entre 24 y 26 crías, a las que habría que añadir las tres osas con cinco crías de la población oriental que se distribuyen por la montaña palentina, Riaño y Cantabria. En total, 31 oseznos, una cifra que supera a la del año pasado, cuando nacieron treinta oseznos en la Cordillera.

Cada vez hay más osos, pero, según el Fapas, el futuro de la población está marcado por la falta de alimento. Lo cierto es que los osos asturianos viven ahora una dieta impuesta por la Unión Europea que obliga desde 2001 a retirar los animales muertos del monte, con lo cual los plantígrados se han quedado sin carroña, una de sus fuentes alimenticias más importantes.
Ante la falta de ese recurso, los osos amplían su radio de acción y han comenzado a acercarse al centro de Asturias. Por ello ha dejado de ser extraña la aparición de ejemplares en las cercanías de las localidades, se ha registrado su aumento poblacional en los valles del Trubia e incluso han llegado a darse paseos por el concejo de Oviedo.

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