

14-07-2006
Los vecinos de Selviella homenajean a la que fue su profesora durante 25 años.
«Lo que soy se lo debo a ella». Así se expresaba Delia Sánchez, alumna hasta los 10 años, de Demetria Costilla, profesora que lo fue durante una época dura y difícil en el pueblo de Selviella. Desde 1918 hasta 1943, la profesora, ya fallecida, ejerció sus labores docentes en este pueblo belmontín al que profesó el mismo querer que a sus convecinos y también alumnos.
Y este amor fue y es recíproco aún hoy en día. Los vecinos de este pueblo rindieron un sencillo, aunque sentido homenaje, a su profesora «doña Demetria», como todos la conocían. Un homenaje que la maestra, de origen leonés, merecía a pesar de que hayan pasado más de sesenta años desde que abandonara la docencia en Selviella, porque «doña Demetria está todavía viva entre nosotros», como afirmaba una emocionada Delia Sánchez, alumna suya.
A este acto, en el que se colocó en las escuelas nuevas una placa con una poesía de la profesora hacia el pueblo de Selviella, acudieron la sobrina de Demetria, María del Rosario Costilla, junto a su hija Rosario Romo, el canónigo y organista titular de la catedral de León, Samuel Rubio, amigo de los familiares, así como vecinos y alumnos de Selviella y representantes políticos del concejo, entre ellos el organizador de este homenaje, el concejal de Turismo de Belmonte, José Manuel Fernández.
Demetria Costilla «era una mujer con mucha humanidad y una vocación por la enseñanza muy grande», apuntó Severina Fernández, quien pasó toda su época escolar con ella. Severina la recordaba como una mujer que se molestaba mucho en enseñar a los escolares: «Cuando en verano teníamos que ir a por las vacas temprano, nos dejaba llegar más tarde a clase, y en invierno salíamos antes para hacer las labores de entonces», recordó la alumna de esta querida profesora.
La maestra homenajeada vivía en la escuela, como recordaban sus alumnos; muchas veces alimentaba a sus pupilos, no sólo con sabiduría, sino también con comida. Doña Demetria hizo mucha labor por el pueblo y su gente en una época difícil, como fue la guerra y la posguerra, reveló otra de las que fueran sus alumnas, Inés Rodríguez. Esta vecina de Selviella matizó también que Demetria Costilla no sólo se ceñía a las enseñanzas básicas que se ofrecían en cualquier escuela. «La profesora también nos enseñaba a coser, a tejer, cosas del campo y a muchas otras cosas». Otro de los alumnos de Demetria, Luis Álvarez, contaba que «tenía treinta o cuarenta niños en la escuela y los tenía allí hasta que encontraban trabajo. No echaba a nadie hasta ese momento y mientras tanto les seguía enseñando».
Demetria Costilla, maestra de Selviella entre 1918 y 1943, dejó «su pueblo» como escribía en su poema, por Aranjuez. Sin embargo, el amor que la profesora sentía por sus alumnos y vecinos de este municipio belmontín nunca se marchó. Y para siempre doña Demetria estará en los corazones de todas las personas del pueblo de Selviella.
